Me ha llegado un e-mail...

Hace un par de días un amigo me mandó lo siguiente:

 

Hola, estoy leyendo este libro y quería compartir esta cita contigo.


"Thaiss, C. A. et al., «Transkingdom Control of Microbiota Diurnal Oscillations Promotes Metabolic Homeostasis», Cell 159, n.º 3, 2014, pp. 514-29." (desde "Activa tu ritmo biológico: Pierde peso, llénate de energía y mejora tu salud equilibrando tu ritmo circadiano" de Doctor Satchin Panda)
 
la importancia de la dieta y los medicamentos en la salud, estado de animo, cerebro:
 
“...el consumo de fármacos genera más consumo de fármacos, y nos vemos inmersos en una espiral de tomar un fármaco para paliar los efectos secundarios de otro medicamento."
"Las bacterias intestinales también influyen en la efectividad de ciertos medicamentos y producen elementos químicos que actúan como fármacos. Por ejemplo, muchos antibióticos pueden cambiar la composición de los microbios intestinales y, a la vez, el microbioma superviviente puede transformar los antibióticos en elementos químicos que afectan a la función cerebral. Esto podría explicar los efectos secundarios de algunos antibióticos, como la ansiedad, el pánico, la depresión, la psicosis e incluso los delirios. En bebés y niños pequeños, el efecto indeseado de la dieta y las medicaciones puede tener un impacto vitalicio. Por ejemplo, cada vez se está más seguro de que el microbioma intestinal es un factor importante en el autismo.
Tomar medicamentos contra la acidez. Durante meses es una mala idea:
"Entonces, ¿qué problema hay con tener ERGE o reflujo ácido? Nos tomamos una pastilla y los síntomas desaparecen, casi como si fuera un caramelo de menta para el mal aliento”.
"Una encuesta de Gallup para la Asociación Estadounidense de Gastroenterología reveló que un alto porcentaje (80%) de los pacientes no obtenían el resultado esperado de los medicamentos. Entonces ¿por qué siguen tomándolos?”.
"La mayoría de los fármacos antiácidos se limitan a reducir la producción de ácido en el estómago. Pero esto es solo una solución temporal y, como ocurre con el abuso de somníferos, no se ha estudiado el uso continuo durante meses o años. Los fármacos que pertenecen a esta clase se denominan «inhibidores de la bomba de protones» (IBPs). Tener más protones en el estómago significa más acidez, así que los IBPs, a grandes rasgos, inhiben las moléculas que bombean más protones al estómago. Como puede imaginarse, estos fármacos cambian el pH del estómago, que se vuelve menos ácido. Pero el cuerpo se defiende y trata de generar más ácidos o más gastrina, una hormona que le comunica al estómago que debe producir más ácido. Esto puede conllevar una escalada en las dosis. Cuando consumimos IBPs de forma regular, durante semanas o meses, también cambia la composición química del intestino, de forma que se puede crear una dependencia, e incluso adicción, a los IBPs. Al reducirse el ácido del estómago, más bacterias sobreviven y pueden colarse en el intestino delgado (algunas son patogénicas). De esta forma, los IBPs pueden provocar una infección o diarrea”.
"Una comparación sistemática de seis estudios diferentes de más de once mil pacientes que consumían estos fármacos demostró que eran tres veces más susceptibles de padecer una infección de salmonela.[18] Análogamente, un segundo estudio longitudinal sobre más de catorce mil adultos de mediana edad que consumían IBPs puso de manifiesto que, de media, padecían el triple de infecciones bacterianas en el estómago.[19] Algunos de los pacientes eran más proclives: el riesgo llegaba a aumentar diez veces más. Los IBPs también aumentan el riesgo de sufrir enfermedades renales. Según unos estudios con más de medio millón de pacientes en Nueva Zelanda y doscientos mil en Estados Unidos, quienes consumían con regularidad IBPs multiplicaban por tres el riesgo de padecer insuficiencias renales agudas y nefritis.[20], [21] Los efectos contraproducentes de los IBPs afectan incluso al cerebro. Algunos estudios señalan que los consumidores crónicos de IBPs pueden tener mayor riesgo de sufrir demencia. Los IBPs también se utilizan para prevenir muchas otras enfermedades, como las úlceras de estrés, las úlceras pépticas, las hemorragias intestinales y el Helicobacter pylori.[22] El consumo continuo de estos fármacos también está relacionado con la pérdida de densidad de los huesos, lo cual causa osteoporosis y fracturas óseas.[23] Sabemos que los medicamentos para estas enfermedades afectan a la función intestinal, y en algunos casos provoca estreñimiento. Así es como el consumo de fármacos genera más consumo de fármacos, y nos vemos inmersos en una espiral de tomar un fármaco para paliar los efectos secundarios de otro medicamento”. 
(Desde "Activa tu ritmo biológico: Pierde peso, llénate de energía y mejora tu salud equilibrando tu ritmo circadiano" de Doctor Satchin Panda)